26/2/11

23 de Febrero



Intenso y emocionante, en estas dos únicas palabras podría resumir mi jornada de hoy. He tenido la oportunidad de hablar  con un nutrido grupo de alumnos del IES Cristóbal de Monroy, en Alcalá de Guadaíra, sobre qué significó el 23-F y la conquista de la Autonomía para Andalucía. Una no tiene todos los días la oportunidad de dialogar con mentes soñadoras, despiertas y fecundas. En las manos de estos jóvenes andaluces está el porvenir de nuestra tierra, además de futuro tienen presente.
Son los herederos del ideal  por el que murió Blas Infante, por el que muchos andalucistas históricos dieron lo mejor de sí para lograr la dignidad de nuestro pueblo. Les he recordado que son hijos de un pueblo con una historia bella, pero dura y difícil y que el 4 de diciembre de 1977 los andaluces derogamos la letra de nuestro himno como se derogan las utopías, haciéndolas realidad. Sin 4 de diciembre nunca hubiera habido 28 de febrero. El 28F los andaluces respondieron "sí" a la pregunta de la autonomía. El 4 de diciembre el pueblo andaluz salió a la calle sin que nadie le preguntara nada. Aquel día frío de 1977,  los andaluces y andaluzas salimos cálidamente a la calle a enarbolar nuestra verdiblanca, sin complejos, sin miedos ni perezas, a reclamar nuestra dignidad arrebatada. Aquel día volvimos a ser lo que fuimos. Luego, hemos vuelto a ser lo que somos, hombres en silencio. Pero estos jóvenes no se callan, no se callarán.
Les he animado a que continúen con su formación, a leer, viajar y a mantenerse inquietos para abrir las ventanas del mundo que les permitan conocer realidades nuevas y construir humanidad.  No quiero que estos andaluces que nacieron con la Autonomía conquistada  renuncien a ser libres, aunque la libertad y la lucidez son a veces dolorosas, también son las que nos hacen humanos.
Estos alumnos de bachillerato son una motivación en mí día a día. Son los andaluces de la Andalucía que sueño. Despiertos, vivos, inquietos, curiosos, comprometidos y abiertos al mundo. Alejandro quiere ser Presidente de la Junta de Andalucía, Patricia es una pintora que sabe que los artistas son siempre la vanguardia de una sociedad y estudiará Bellas Artes, Darío se levanta diariamente con su meta puesta en cursar estudios de Literatura y Jesús hará Farmacia. Su breve edad no les impide saber que nada es fácil y a muchos de ellos, futuros ingenieros, les gustaría que cambiara la situación en su tierra, para evitar tener  que ir a trabajar a Alemania como lo hicieron sus abuelos o bisabuelos. Quieren ser ingenieros, pintores, periodistas, biólogos, matemáticos, abogados. He querido transmitirles que aspiren también a contribuir al avance de Andalucía, hacer de su tierra un espacio para emprender y no un puerto de despedidas. Ellas y ellos son lo mejor que tenemos.

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by Carlos Azagra